Recuerdo aquellas mareas humanas en busca de ese regalo tan apropiado que ya está agotado en todas las tiendas.

Cada vez son más los internautas que apuestan por las compras online en unas fechas en que las tiendas están saturadas de compradores de última hora.

La compra por internet ofrece múltiples beneficios, como la comodidad y el ahorro de tiempo, aunque somos todavía un poco miedosos a usar este tipo de plataformas.

Piérdele el miedo al ecommerce. La red no es un paraíso de virus y de ladrones de tarjetas, como seguramente hayas oído en el telediario. Si mantienes un protocolo, harás una compra perfecta y totalmente segura.

Procura evitar las wifis públicas y las conexiones abiertas de los bares. Es poco probable que el ladrón de tarjetas esté precisamente en la mesa de atrás, pero no imposible. Como en casa, en ningún sitio.

Comprueba en el ecommerce si hay posibilidad de devolución en caso de que no te satisfaga o te arrepientas al recibirlo. Si el aviso no está junto al producto, es probable que al final de la página haya un apartado llamado Política de devoluciones o similar. Si existe la posibilidad, ahí tienes un signo de confianza. En caso contrario no es aconsejable comprar.

Fíjate en la barra de direcciones, en la parte superior de tu navegador, donde pone la dirección web en la que estás. Si la dirección empieza por “https”, significa que estás en una conexión privada y, por tanto, segura. Si solo empieza por “http”, significa que tu conexión no es privada. Y si no es privada, no es un buen sitio para meter tus datos de pago.

Si no te fías del vendedor, usa una tarjeta prepago, una cuenta de PayPal o bien el pago contra reembolso. Tu banco probablemente dispone de tarjetas prepago, pero antes de solicitarla infórmate sobre sus cuotas (tanto la de emisión como la anual) y comisiones (por recarga, inactividad o uso fuera de la zona euro).

Por último, si no vas a comprar de forma habitual en una tienda online, elimina tu cuenta o al menos borra los datos bancarios si los tuvieras. Después de hacer varias compras online, revisar que todos los cargos de la cuenta bancaria son conocidos y están controlados. Si alguno resulta sospechoso, hay que ponerse en contacto con el banco por si se ha sido víctima de un robo de identidad.

 

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